Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos emociones, por lo general, son pasajeras y desaparecen en unos días. Cuando una persona padece un trastorno depresivo, este interfiere en la vida diaria y en sus capacidades normales, causando dolor, tanto para quien padece el trastorno como para quienes se encuentran en su entorno. La depresión es una trastorno común pero grave, y la mayor parte de quienes la padecen necesitan de algún tipo de tratamiento para poder mejorar. Muchas personas con trastorno depresivo nunca buscan tratamiento alguno, cuando la gran mayoría, incluso los casos más graves, pueden mejorar con rápidamente. La depresión está conceptuada actualmente como un trastorno altamente incapacitante, y es objeto de baja laboral por prescripción médica de duración no definida.
El trastorno depresivo grave, denominado depresión mayor, se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. El trastorno distímico, denominado distimia, se caracteriza por sus síntomas de larga duración (dos años o más), aunque menos graves, y que pueden no incapacitar a una persona, pero sí impedirle desarollar una vida normal o sentirse bien. El trastorno afectivo estacional, se caracteriza por la aparición del trastorno depresivo durante los meses del otoño, cuando comienzan a disminuir las horas de luz solar. Existen otros tipos de trastorno depresivo como el trastorno bipolar, antes denominado maníaco depresivo, pero tienen una fuerte componente neurológica, siendo necesaria una vulnerabilidad genética para que puedan darse.
La depresión tiene varias alternativas de tratamiento. El farmacológico prescrito médicamente y basado generalmente en anti-depresivos (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), y el psicoterapéutico (con o sin hipnosis) basado en un abordamiento cognitivo conductual. Cuando la psicoterapia coadyuva con hipnosis, es especialmente eficiente en este tipo de trastorno, con abundante documentación clínica respecto a la eficacia de la hipnoterapia en estos casos. La situación ideal podría ser compaginar ambos tratamientos, y de hecho, suele hacerse en las primeras fases del tratamiento, aunque poco después la hipnoterapia tiene suficiente capacidad resolutiva para extinguir el trastorno depresivo y re-estructurar los flujos neuronales de serotonina en la captación sináptica, actuando prácticamente sin ningún efecto colateral indeseado.